Perdidos por el mundo

CAMINS… de una galega y un català

Monte Cook y los pingüinos de Oamaru

Posted by chus y xavier en 19 noviembre 2009

Nos despertamos con un radiante día soleado, en medio de la naturaleza, con la montaña más alta de Nueva Zelanda como telón de fondo y unas ganas increíbles de acercarnos lo máximo posible para ver la nieve derretirse por sus laderas.

Nos preparamos un buen desayuno y emprendemos una caminata de casi 4 horas por el Valle de Hooker. Hacemos varios ascensos, no más complicados que a lo que estamos acostumbrados, atravesamos un par de puentes colgantes sobre varios ríos,… y ya cuando atravesamos el primer puente las montañas nevadas se ven más cerca, hay varios riachuelos y algún que otro pequeño témpano intentando sobrevivir al deshielo. Una vez atravesado el segundo puente el monte Cook preside todo el Valle junto con la lengua terminal del glaciar Hooker. Nos quedamos un rato descansando en medio de una gran cantidad de pequeñas piedrecillas que fueron arrastradas y pulidas otrora por el agua del deshielo, mucha de esa agua todavía sigue fluyendo en forma de arroyo. En el fondo de este riachuelo, en un entorno lleno de magia, permanecerá por siempre nuestro pequeño homenaje a Luiña. Sabemos que está muy malita y lo único que podemos hacer en la distancia es acordarnos de ella a cada momento y agradecerle a Edu todos sus cuidados pues solo él puede mimarla como lo haríamos nosotros. Gracias!!

El Alpine Memorial donde se recuerda a todos los fallecidos en esta montaña …

IMG_2157 (Medium)… Con unas imponentes vistas 

IMG_2158 (Medium) Vistas desde el Mueller Lake Lookout…

IMG_2160 (Medium)IMG_2162 (Medium)…Desde donde podemos divisar el primer puente colgante

IMG_2161 (Medium)Atravesamos el primer puente y continuamos el camino 

IMG_2163 (Medium) IMG_2164 (Medium) Las vistas son preciosas y parece que podamos tocar la montaña

IMG_2167 (Medium) IMG_2168 (Medium)Al poco divisamos el segundo puente…

IMG_2172 (Medium)…Que cruzamos para continuar la ruta

IMG_2173 (Medium)IMG_2179 (Medium)Luego llegamos al Stocking Stream

IMG_2180 (Medium) Y finalmente al Hooker Lake…

IMG_2184 (Medium)…Con el glaciar Hooker y los témpanos flotando

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Regresamos de nuestro paseo a la base de la montaña, atravesamos nuevamente los puentes, mirando constantemente hacia atrás, hacia esas montañas hechizantes y con la energía renovada o por lo menos más despejados volvemos al coche para continuar haciendo kilómetros por la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Curioso apariencia de la nieve derritiéndose en una de las laderas del Monte Cook. Parece una cara verdad?

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Nos dirigimos a la Costa Este, atravesamos varios pueblos casi desérticos, praderas, colinas, ríos y lagos hasta que llegamos a Oamaru, una curiosa población bañada por el Océano Pacífico.

Última vista del monte con el Lago

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El centro del pueblo cuenta con un casco histórico que te lleva a otra época, además casualmente están celebrando el Victorian Heritage que dura hasta el 22 de noviembre y la gente va vestida de época por las calles, en carruajes de caballos o subidos en unas vertiginosos velocípedos. Súper original!!

Esta población se enriqueció en el S. XIX gracias al transporte marítimo de carne refrigerada, con las grandes ganancias se construyeron portentosos edificios de piedra caliza que hoy con toda la gente caracterizada te desplaza a otra época.

Después de un recorrido de aproximación por el lugar buscamos un camping al lado de los Jardines Públicos y pagamos 34$NZ/17€ por la noche en unas instalaciones muy chulas con una moderna cocina que no cierra en toda la noche, un buen lugar calentito para poder cargar las baterías del móvil, cámara y ordenador… y preparar algo de blog.

Nos enteramos que a las 18 horas en la costa próxima a Oamaru se pueden ver pingüinos de ojo amarillo y a partir de las 20 horas en Oamaru comienzan a llegar pingüinos azules que están anidando. Conseguimos unos mapas con las localizaciones y nos vamos en su búsqueda, salimos de Oamaru con rumbo al sur y buscamos la Bushy Beach, todo está muy bien señalizado así que llegamos sin problemas, aparcamos en medio de otros 20 o 30 coches y caminamos por un sendero cerca de la playa, llegamos a una zona de miradores que está abarrotada de gente mirando al agua y como no hay ni un huequecito nos quedamos un poco más lejos, tratando de encontrar algún pingüino en la arena o saliendo del agua.

Conseguimos ver unos cuantos a lo lejos caminando por la arena hasta la maleza. Seguimos esperando que lleguen grandes colonias pero nada, solo algunos pájaros que a lo lejos nos engañan la imaginación y nos hacen creer que son pingüinos.

Justo cuando vamos a marcharnos notamos unos movimientos en la hierba, cerquísima de nosotros, nos llevamos una gran sorpresa cuando un pingüino asoma su piquito tímidamente, nos mira con su mancha amarilla alrededor del ojo y sobre la cabeza y sin saber muy bien que hacer comienza a caminar torpemente, deteniéndose de vez en cuando hasta que vuelve a ocultarse de nuevo. Eso si que es un bonus track!! Conseguimos tener un pingüino al alcance de nuestras manos en la zona menos pensada y mientras un gran grupo de gente sigue en el mirador esperando el gran desembarco de los pingüinos de ojo amarillo.

La Bushy Beach

IMG_2210 (Medium) Un pingüino a lo leeeeeejos

IMG_2221 (Medium)El pingüino que aparece de la nada. Que mono verdad!!

IMG_2215 (Medium) IMG_2218 (Medium) IMG_2223 (Medium)

Nos vamos totalmente satisfechos, regresamos al camping y preparamos la cena mientras esperamos que nos den del 20 horas para salir nuevamente. A las 20:30 estamos aparcando en el centro de visitantes del frente marítimo del pueblo, ahí tienen montada una tienda-museo por la que hay que pasar obligatoriamente y pagar 20$NZ/10€ por persona para poder acceder a los miradores. Al lado de la playa, en una antigua carretera de piedra caliza han preparado una zona para que los pingüinos regresen cada año y para que algunos se queden a vivir. Han construido casi 200 nidos y vallado la zona para poder hacer un seguimiento de esta población que año tras año afortunadamente se incremente. Nos sentamos en unas gradas habilitadas y guardamos nuestras cámaras pues está prohibido tomar fotos. Esperamos a que lleguen los pingüinos que parece ser se demoran más de la cuenta hasta que llega el primer grupo, chapoteando a gran velocidad en el agua, cuando se suben a las rocas descubrimos que son del tamaño de una gaviota, son los pingüinos azules, los más pequeños del mundo, con solo 30 cm de altura, parece ser que una cría cuando nace solo pesa 35 gramos.

Señal de camino al centro de visitantes

IMG_2230 (Medium) Nos vuela la imaginación de lo que veremos con unos peluches de pingüino

IMG_2232 (Medium)IMG_2234 (Medium)

Se colocan sobre las rocas, se sacuden el agua, se agrupan en hileras y como si fuesen un batallón del ejército, comienzan a avanzar siempre detrás del líder, si este se para, todos lo hacen y cuando llegan a la zona de nidos comienzan a distribuirse y cada uno trata de encontrar el suyo. Hasta ese momento todo está muy sincronizado, pero a la hora de localizar los nidos se genera un poco de caos, alguien debería escribir sus nombres en las puertecillas, pobrecillos, jeje!!

Continuamos esperando y llega otro batallón, este cuenta con más de 40 pingüinos que después de un buen rato consiguen posicionarse todos en fila de dos, esperan alguna orden pingüinil y avanzan rápidamente en medio de los nidos en busca del suyo, unos se van hacia una zona más alta, luego regresan, se reubican,… para el ojo humano todo bastante caótico aunque parece que poco a poco se van metiendo en sus nidos, es muy divertido oír sus chillidos diciendo a saber qué, aunque muchos de ellos son broncas que se pegan por estar donde no deben, ocupando el hogar ajeno.

Cada 10 minutos hay un nuevo “desembarco” llegando a contarse más de 150 animalitos, todo un éxito de afluencia según los guías.

En medio de los nidos, de los pingüinos de un lado a otro, vemos un gato medio perdido y una mama conejo con sus 4 conejitos saltando y correteando. Todo un espectáculo de la naturaleza. Nunca nos hubiésemos imaginado ver pingüinos en esta parte del mundo y menos una cantidad tan grande.

Nos quedamos observando todos sus movimientos hasta el final y cuando ya no queda casi nadie algún pingüinito se acerca medio despistado y nos mira con extrañeza. A las 22 horas nos dicen que nos tenemos que ir y medio a regañadientes salimos lentamente viendo como poco a poco casi todos han encontrado su “hogar”, otros andan medio perdidos por todas partes e incluso se salen de la zona establecida. Llegamos al aparcamiento donde no quedan más que un par de coches y vemos moverse algo entre la hierba, nos acercamos y nos llevamos una enorme sorpresa pues hay una veintena de pequeños pingüinillos escondidos entre las piedras y los matorrales, es genial pues están por todas partes, unos anidan en primera línea de mar y otros se arriesgan a cruzar la carretera, caminan torpemente casi un kilómetro y anidan en aparcamientos y cerca de las casas, seguro que hay una jerarquía y a los más pobres o de segunda les toca buscar un lugar a las afueras.

Los pingüinos en medio del aparcamiento

IMG_2237 (Medium)

Llegamos al camping súper tarde y ya no se ve vida humana por ninguna parte, entramos a la cocina con la idea de escribir algo pero a la media hora el sueño y el cansancio nos pueden. Hoy ha sido un día muuuy largo y lleno de emociones!!

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