Perdidos por el mundo

CAMINS… de una galega y un català

Hanset, una mascota de 3000 kilos

Posted by chus y xavier en 18 abril 2010

Aprovechamos al máximo nuestra motito y salimos a recorrer los alrededores de Pai. Hacemos una primera parada en las Cascadas Pam Bok que están que dan pena de la poco agua que tiene y con todo el bosque quemado a su alrededor.

Transportando mercanciasIMG_1244 (Medium) Las secas y deslucidas cascadas de Pam BokIMG_1255 (Medium) IMG_1254 (Medium)

Después de la seca cascada nos vamos al pueblo que tiene el mismo nombre y nos perdemos entre típicas casitas de madera y los secos campos de arroz.

El camino al pueblo es sinuoso, con muchas subidas y bajadas como ya es costumbre por estas tierrasIMG_1263 (Medium) IMG_1265 (Medium) IMG_1267 (Medium)Vistas durante el recorrido

IMG_1268 (Medium)IMG_1269 (Medium) Los bueyes disfrutan dentro y fuera del aguaIMG_1270 (Medium) IMG_1258 (Medium)

Nuestro siguiente objetivo son unas pozas de agua caliente llamadas Tha Pai pero a las cuales decidimos no entrar ya que por el camino se nos ocurre algo mucho más interesante, vemos un enorme letrero que indica que muy cerca hay un campo de entrenamiento de elefantes, así que hoy es el día!! No vamos a esperar ni un minuto más, hoy Xevi va a sentir la increíble sensación de estar subido sobre al mamífero más grande de la tierra y yo con gusto voy a repetir la experiencia.

Nos desviamos un poco del camino y llegamos a un rústico campo donde solo tienen 2 enormes elefantas. Consultamos el precio por un paseo de una hora y nos dicen que cuesta 600THB/13,6€ por los dos, aunque nos parece tirado de precio intentamos regatear un poco y sin ningún esfuerzo nos lo rebajan 100THB/2,2€. Así que por 500THB/11,4€, menos de lo que cuesta una tarjeta de metro de un día, disfrutamos de nuestra elefanta de más de 3000 kilos durante más de una hora.

Preparando a Hanset, la grandiosa elefantaIMG_1272 (Medium) IMG_1273 (Medium)

Casualmente llegan al lugar una pareja de franceses y salimos todos juntos en una caminata hacia el río.

Nuestra súper mascota se llama Hanset y su criador Samai. Estamos a su lado mientras le ata una gruesa cuerda a la “cintura”, coloca una manta sobre su lomo y así “a pelo” nos subimos sobre la espalda de Hanset. Estar sobre un elefante es algo fascinante, emocionante y arriesgado pues el suelo se ve muy lejos desde su lomo. El poder disfrutar “cuerpo a cuerpo” es una experiencia única pues a pesar de que el dolor de culo y espalda es bastante interesante sentir sus movimientos y la áspera piel rozando la nuestra es indescriptible.

De camino al río, Samai va montado sobre la cabeza para guiarla en el recorrido. Desde su lomo tenemos otra perspectiva de las montañas, las casitas y la “pequeñita” gente que pasa a nuestro lado.

Empezamos el recorrido IMG_1276 (Medium) IMG_1277 (Medium)

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Al llegar al río resulta apoteósico, nos desprendemos de las cosas de valor, cámara de fotos y dinero y entramos en el agua a lomos de Hanset que nos lanza agua con su enorme trompa. Una vez dentro del pequeño riachuelo Samai le va dando órdenes para que se agite y nos tire al agua, para que se revuelque y para que se agache para que podamos subirnos. Nos pasamos más de 30 minutos subiéndonos y cayéndonos de la enorme mole de 3000 kilos sin sentir ni una pizca de miedo.

Frotamos su rugosa piel con el agua, acariciamos su trompa y le susurramos cosas bonitas en sus enormes orejotas mientras que nos responde con su atenta mirada repleta de unas larguísimas pestañas y nos roza debajo del agua con su resbaladiza trompa.

Nos acercamos lentamente al ríoIMG_1309 (Medium) Jugamos y disfrutamos dentro del aguaIMG_1329 (Medium) IMG_1328 (Medium) IMG_1331 (Medium)

 IMG_1333 (Medium) IMG_1335 (Medium) IMG_1337 (Medium) IMG_1338 (Medium)

Después de ese fugaz y mágico momento retornamos al campamento sobre la espalda mojada e igual de rugosa de Hanset. En esta ocasión Samai va caminando y yo ocupo su lugar sobre la gigantesca cabeza de nuestra dulce elefanta que mientras camina agita sus orejas contra mis piernas. Xevi disfruta de todo su enorme lomo mientras no se suelta ni un solo momento de la única cuerdecilla que Hanset lleva atada a su “cintura”.

Salimos del río y empezamos la rutaIMG_1340 (Medium) IMG_1341 (Medium) Los pelos de la cabeza son casi como cerdas que se clavan en nuestra pielIMG_1343 (Medium) De camino al campamentoIMG_1344 (Medium) IMG_1345 (Medium) IMG_1346 (Medium)

La vuelta al campamento es totalmente gratificante. Hanset camina sosegada después del baño y el juego y nosotros nos sentimos las personas más afortunadas del mundo por poder vivir esta experiencia casi en solitario. Al llegar al campamento pasamos un rato compartiendo experiencias con los franceses y despidiéndonos de nuestros elefantes y sus agradables cuidadores.

Nos despedimos de Hanset y Samai, que experiencia tan fascinante!!IMG_1348 (Medium) IMG_1349 (Medium)IMG_1351 (Medium) IMG_1354 (Medium)

Es cuando nos subimos a la moto es cuando comenzamos a ser conscientes de la súper experiencia que hemos vivido sin haberlo programado. Hemos pagado un precio realmente irrisorio y hemos jugado con un gigantesco animal casi como si se tratase de una pequeña mascota, sin pensar ni por un momento en que si se enfada nos puede machacar de un trompetazo o con una contundente patada. Tenemos la adrenalina a tope, la piel de gallina y un enorme tembleque nos recorre todo el cuerpo.

Hanset bebe cientos de litros de agua al día, come sobre 100 kilos de comida y cuando hace pis origina un nuevo río.

El día se ha ido volando y no queremos culminarlo sin ver atardecer sobre el cañón de Pai así que vamos rápidamente con la moto, subimos caminando unos escasos metros y nos encontramos unas increíbles hendiduras en la tierra de color terracota que con la luz del atardecer, las montañas a lo lejos y la poca vegetación que todavía sigue verde crean una imagen de postal.

El cañón de PaiIMG_1356 (Medium) IMG_1357 (Medium) IMG_1358 (Medium) IMG_1360 (Medium) La puesta de solIMG_1364 (Medium) IMG_1367 (Medium) IMG_1368 (Medium) IMG_1378 (Medium)

Nos pasamos un buen rato disfrutando de la tranquilidad que nos brinda este atardecer y cuando el sol se oculta de todo regresaos a Pai, devolvemos la moto, paseamos un poco por sus calles y aprovechamos nuestra fantástica terraza para cenar una riquísima pizza acompañada de una fría cerveza.

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2 comentarios to “Hanset, una mascota de 3000 kilos”

  1. Carme said

    Quina experiència mes formidable. Quina manera més relaxant de disfrutar amb aquesta “petita” mascota. Es veu tant tranquil·la.

    Per no oblidar-ho mai.

    Petons.

    Carme

  2. MARTA said

    Que divertit !!! Nosaltres també fer una volteta en elefant però no incloïa el tema bany. No podeu amagar que us ho heu passat d’allò més bé.

    Ahir vam fer la festa d’aniversari de la Laura. Increïble….ja té 9 anys !!!

    Petons,
    Marta

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