Perdidos por el mundo

CAMINS… de una galega y un català

Objetivo Birmania 2

Posted by chus y xavier en 26 abril 2010

Hemos pasado la noche en vela y casi sin darnos cuenta ya estamos cubriendo miles de papeles en un cómodo avión de Air Asia rumbo a Yangón. Menos de 2 horas de vuelo y aterrizamos en un país completamente nuevo y diferente.

En Myanmar, antigua Birmania, viven 30 minutos atrasados con respecto Tailandia así que ganamos media hora más en este país en el que solo estaremos 17 días. El avión nos ha costado 270€ ida y vuelta por los 2, se puede decir que es un muy buen precio teniendo en cuenta las demás compañías y lo difícil que es viajar a este país.

Al llegar al pequeñísimo aeropuerto resulta rápido y fácil todo el tema de los visados por lo que sin darnos cuenta ya estamos recogiendo las mochilas rodeados de una veintena de taxistas que se pelean por llevarnos al centro de la ciudad.

El primer impacto es total pues casi todos los hombres llevan unas largas faldas de cuadritos y las mujeres de los organismos oficiales calcetines Adidas, Nike,… con tacones y minifalda. Monísimas!!

Hombres vistiendo el longyi, un tipo de falda, en el centro de YangónIMG_1854 (Medium)

Como hemos leído que a la salida del aeropuerto está la carretera principal decidimos ignorar a los taxistas con falda y salimos para conseguir un mejor precio por el desplazamiento. En cuestión de 10 minutos ya estamos en un destartalado taxi blanco que por 3US$/2,3€ nos lleva al mismo centro de la ciudad, a solo 8 o 9 km.

El segundo impacto para el que por suerte ya estábamos preparados es que en Myanmar a pesar de la fuerte dictadura le gustan más los dólares que a los americanos por lo que el dólar convive con la moneda nacional, el Kyat, así que una vez más nos tocará cargar con 2 tipos de divisas y estar haciendo cálculos constantemente.

El tercer impacto son los coches y la forma de conducir. Durante el recorrido hasta Sule Paya en pleno centro descubrimos que el coche más nuevo con el que nos cruzamos tiene un mínimo de 10 años y el más viejo puede tener hasta 60 años. Marcas de coches de las que nunca hemos oído hablar y muchos de ellos de origen asiático. Los taxis al igual que el nuestro son un amasijo de hierros pintados de blanco que se pueden morir  en cualquier momento. Los demás servicios públicos son viejísimas camionetas atestadas de gente y autobuses a los que nos da miedo y fobia mirar.

Lo más, más impactante del tema transporte es la conducción. Durante nuestro viaje hemos conducido con el volante a la izquierda por el carril de la derecha como en España, EEUU y Latinoamérica. Hemos conducido con el volante a la derecha por el carril de la izquierda como en Australia, Nueva Zelanda, Tailandia,… pero en Myanmar es la repera pues muchos coches llevan el volante a la izquierda, algunos llevan el volante a la derecha pero se conduce siempre por el carril de la derecha. El colmo de la dificultad!!

Los viejos y abarrotados transportes de YangónIMG_2383 (Medium)

IMG_2382 (Medium) IMG_2394 (Medium)

El joven taxista nos deja en Sule Paya Road y ahí mismo vamos directos a una guesthouse que tiene un precio un poco carillo pero que está muy bien así que teniendo en cuenta que no hemos dormido nada esta noche nos quedamos por los 23US$/17,7€ que nos piden. Subimos a la habitación, una duchita y nos hacemos una siestecilla hasta las 12 del mediodía. Nos despertamos con el inquietante canturrear de cientos de cuervos y un calor casi insoportable. Resulta que se ha ido la luz y no funciona el aire acondicionado.

A pocas horas de nuestra llegada a Myanmar somos víctimas de uno de los muchísimos cortes de luz que se producen en este empobrecido país.

Casi todos los comercios tienen generadores eléctricos para cubrir las necesidades mínimas pero el aire acondicionado necesita demasiada potencia y el generador no le aporta la suficiente.

Salimos a dar nuestro primer paseo por la ruidosa y ruinosa ciudad, una ciudad en la que conviven personas de diferentes razas, lo cual resulta absolutamente evidente en la multitud de rasgos diferentes con los que vamos cruzándonos sobre todo chinos, indios y birmanos.

Cuarto impacto para el que no estábamos preparados. El 90% de los hombres y muchísimas mujeres, independientemente de su etnia, religión o estatus no para de mascar nuez de areca envuelta en hoja de betel por lo que sus dientes están totalmente envejecidos y las calles manchadas de sanguinolentos escupitajos que tenemos que esquivar constantemente y que en un primer momento nos dan nauseas. El betel es el sustituto del tabaco para esta gente y en cada esquina hay pequeños puestecillos en los que se rellenan las verdes hojas con nuez de areca, tabaco y diferentes especias a gusto del cliente que compra un paquete con 6 u 8 de esas hojas rellenas por 200 o 300 Kyats/0,1 o 0,2€.

Puestecillos donde se vende la nuez de areca envuelta en hoja de betelIMG_2395 (Medium)

Otra de las muchas curiosidades es ver como las mujeres,  niños y algunos hombres llevan la cara pintada con un producto amarillento llamado thanaka y que sirve como protección solar.

Los niños y las mujeres usan el thanaka para protegerse del solIMG_2063 (Medium)IMG_2370 (Medium)

En solo unas horas el mundo se ha transformado a nuestro alrededor. A escasos kilómetros de la moderna Tailandia existe un país donde los hombres llevan falda larga llamada longyi, las mujeres y niños se pintan la cara con thanaka procedente de la corteza de un árbol y casi todos mascan betel mientras trabajan, caminan, conducen o están sentados a la sombra de los escasos árboles bajo el sol más inclemente y abrasador de todo nuestro viaje. Más de 43℃ y ningún supermercado, ningún 7 eleven, casi ninguna cafetería o terraza ni puesto de venta de refrescos o agua fría. En solo unas horas nos hemos trasladado a un mundo lleno de dificultades a las que nos tenemos que adaptar cuanto antes. En solo unas horas los treinta minutos de diferencia horaria con respecto a Tailandia se convierten en más de treinta años de atraso debido a un cruel régimen militar.

Nos preparamos para el insoportable calorIMG_1823 (Medium)

Nos acercamos a la Embajada de India por las destartaladas aceras, bajo ostentosos edificios de la época británica que están a punto de caerse, muchos de ellos cerrados con enormes candados.

Durante el corto recorrido nos encontramos con pobre, pauperrísima gente que vende lo poco que tiene, nos saluda con una enorme sonrisa y nos mira y observa casi como a seres extraños. Mucha de esa gente nos ofrece de la poquísima comida que tienen para comer o para vender y nuestro corazón no para de encogerse.

El ayuntamiento de YangónIMG_1826 (Medium) Varios emblemáticos edificios en el centroIMG_1834 (Medium) IMG_1837 (Medium)IMG_1827 (Medium) Templos para el culto: la Sule Paya para los budistas …IMG_1828 (Medium)IMG_1833 (Medium)… Una mezquita para los musulmanes …IMG_1831 (Medium) … Y una iglesia católicaIMG_1836 (Medium)Un triste camión-tienda con cuatro cosas para venderIMG_1832 (Medium)

En la embajada nos reciben unos agradables indios, rellenamos varios papeles y entramos en un enorme despacho para hacer una entrevista con un encantador funcionario que nos aclara por primera vez la nueva ley de visados para India y muy a su pesar nos explica que si queremos volver a India el 30 de junio no podemos ir en Mayo pues tendríamos que estar 2 meses fuera del país. Por fin hemos encontrado alguien en una embajada india que hace las cosas como tienen que ser y pasa de los sobornos. Nos pasamos un largo rato hablando de nuestras vidas y de lo triste que está el pobre hombre por estar destinado a Myanmar. Hace solo 4 meses que vive en Yangón y apenas puede comunicarse con su familia pues la telefonía móvil es un lujo carísimo, el Internet es lento, caro y no hay acceso al 90% de las páginas web y para colmo cada 2 por 3 cortan la electricidad. Si este hombre que es un funcionario tiene tantas limitaciones no queremos ni imaginarnos como será la vida de la gente de a pie. Nos comenta que apenas hay turistas en Myanmar y menos en los meses de abril y mayo, los más cálidos del año. Ahora entendemos su necesidad de hablar con nosotros pues a la Embajada de India en Yangón seremos nosotros y 4 locos más los que se acercan. La conclusión de nuestro paso por le Embajada es que tenemos que cambiar definitivamente nuestro plan de viaje lo cual nos alegra pues parece ser que en India en mayo el calor es más sofocante que en Myanmar. Solo hay un pequeño o gran problema pues para volver a España tenemos que pasar por Delhi (Capital de India) ya que tenemos los billetes comprados hace meses. Un problema que parece no es tan grave pues si no salimos del área internacional del aeropuerto en principio no necesitamos visado indio. Lo sabremos el día 2 de junio!!

Nos despedimos del amabilísimo funcionario y volvemos a las penosas calles de Yangón. Tratamos de cambiar unos dólares en el mercado negro y después de unos cuantos intentos desistimos. Resulta que los cambistas de la calle son verdaderos trileros e intentan meternos billetes de menor importe en medio de los de 1000 Kyatt o incluso intentan hacer desaparecer algún que otro billete en la transacción. Por una vez hacemos caso al refrán de “El que juega con fuego se quema” y muy a nuestro pesar cambiamos 300US$/230€ en la guesthouse. 1US$ por 960Kyatt pero sin trampa ni cartón y con la posibilidad de recanviarlos nuevamente a dólares en caso de que nos sobren al final del viaje. En la calle nos ofrecían 1050 kyatt e incluso 1200 kyatt pero al final de cuenta y después de mucho rato contando fajos de billetes siempre hacen alguna trampa y 300US$/230€ son más de 300 billetes de 1000 kyat. Demasiado billete para contar en la calle y para acabar timados.

A las seis y media se hace totalmente de noche, desaparecen casi todos los coches y el único ruido que se escucha es el de los horribles cuervos que parece que estén pronosticando la muerte y la destrucción de la pobre ciudad y el insoportable motor de los generadores de corriente que lo que hacen es subir aún más la temperatura de las por sí calentísimas calles de Yangón.

Encontramos uno de los pocos restaurantes “normales” de la ciudad y cenamos unas sabrosísimas pizzas mientras decidimos nuestro próximo destino. Después de Myanmar nos vamos a las playas de Bali. La mejor de las mejores opciones. No ha podido ser en enero por culpa del monzón y sus lluvias y será en mayo después de meses de duro viaje por Camboya, Laos y Myanmar. Directamente después de cenar entramos en uno de los pocos modernos y abarrotados cibercafés, buscamos las mejores ofertas de vuelos y compramos los billetes a Bali y el enlace con India para el regreso a casa.

Al salir del cíber un grupo de niños harapientos nos piden dinero y algo para comer. Entramos en una tienda, compramos varios paquetes de galletas y cuando se las damos su alegría es tan grande como si a nosotros nos pusiesen delante una pata de jamón con un rico pan con tomate. Creo que nos vamos a dedicar a repartir galletas por Myanmar a falta de poder hacer otra cosa mejor por su gente.

Hace meses que llevamos haciendo acopio de jabones y champús por todos los hoteles y otros alojamientos en los que hemos estado, en este país será un placer repartirlos y liberarnos de ese peso.

Vistas de la Sule Paya desde la puerta del hotelIMG_1853 (Medium)

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Una respuesta to “Objetivo Birmania 2”

  1. MARTA said

    Ostres….si que pinta durillo aquest país. Ànims, tot seran noves experiències a viure i explicar.
    Els nens segur que estaran molt contents amb tot allò que els pugueu regalar, la gratificació segur que és immensa per vosaltres.

    Petons,
    Marta

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