Perdidos por el mundo

CAMINS… de una galega y un català

Varanasi, ciudad de contradicciones

Posted by chus y xavier en 30 julio 2010

A las 7:30 am llegamos a la estación de Vanarasi, un enorme edificio con un diseño muy parecido a un templo hinduista y pintado en tonos pastel. Hay gentes por todas partes a estas horas tan tempranas de la mañana, sobre todo cientos de personas completamente vestidas de color naranja que cargan pequeños recipientes de arcilla y palos decorados con flores y tridentes. Se les ve exultantes y cantan una especie de himnos o canciones que desconocemos. Son algo así como peñas a lo indio y pronto descubrimos que son seguidores del dios Siva y el naranja es un color sagrado. Todos vienen a Varanasi para celebrar la Fiesta del Monzón, la llegada de la lluvia.

La estación de VaranasiIMG_2293 (Medium)Los “naranjitos” IMG_2294 (Medium)

Salimos de la estación camuflados entre todos esos “naranjitos” y ya en la calle, cuando conseguimos evitar a los conductores de autorickshaw de la ciudad hablamos con un chico que parece bastante majo y que nos deja en el Assi Ghat por 30 INR/0,5€.

Varanasi es una ciudad que mira al río Ganges, toda la vida se desarrolla en frente del río al que se accede por unos escalones llamados Ghats. Hay 84, muchos de ellos muy concurridos así que decidimos buscar alojamiento en uno de los últimos y más apartados, el Assi Ghat.

Repetimos la estrategia de siempre, esta vez Xevi se queda guardando las mochilas y yo voy en busca de una habitación. Tras ver varias me decido por una pequeña guesthouse en frente del río. Pagamos 500 INR/8,9€ por noche por una enorme habitación con un balcón con preciosas vistas al tranquilo Ghat y al caudaloso Ganges.

Como esta noche hemos conseguido dormir bastante bien en el tren nos damos una buena ducha y salimos a explorar Varanasi, una ciudad de más de 3.000 años de antigüedad, fundada por el propio Siva y uno de las principales lugares de peregrinación para los hinduistas de todo el mundo.

Bajamos al Assi Ghat donde varios peregrinos de naranja limpian sus pecados en el agua “milagrosa”en medio de un montón de barcos esperando a que alguien quiera dar una vuelta por el marronoso río.

El tranquilo Assi GhatIMG_2234 (Medium)

Del Assi Ghat atravesamos al Tulsi Ghat que está totalmente cubierto por la crecida del río y hacemos una toma de contacto de la ciudad al borde del río.

Alrededores del Assi GhatIMG_2239 (Medium)Vista de algunos de los muchos Ghats con la ciudad justo detrásIMG_2265 (Medium)

Volvemos a la carretera y caminamos por las estrechas y caóticas calles donde no nos encontramos con nada diferente a lo que ya nos hemos encontrado en otras ciudades indias. El mismo desorden, polución, ruido, mierda, etc. pero eso cambia en menos de 2 horas, en el momento en que en medio de ese caos tan típico de India nos cruzamos con un cortejo fúnebre. Un grupo de hombres vestidos de blanco portan sobre sus hombros una camilla de bambú en la que yace un cadáver de una mujer que parece que hace muy pocas horas que haya muerto pues su rostro todavía muestra el color de la vida. Su cuerpo va cubierto por una tela y flores y a nosotros se nos pone la piel de gallina. Estamos en Varanasi!! Nuestros sentimientos son una mezcla de alucinación y espanto.

Varanasi es la ciudad a la que todos los hindúes tienen que acudir por lo menos una vez en la vida. Parece ser que el que muere en Varanasi queda liberado del eterno ciclo de las reencarnaciones, momento conocido como el Moksha (iluminación), es por eso que esta ciudad está llena de desahuciados que vienen a morir aquí.

Increíble la primera toma de contacto con esta ciudad en la que conviven culturas tan dispares como la hinduista y la musulmana, donde mujeres con luminosos saris comparten el mismo espacio que otras totalmente cubiertas con ropas negras.

Los musulmanes llegaron a Varanasi con la conquista de Aurangzeb (el hijo de Shah Yahan artífice del Taj Mahal) que arrasó con la práctica totalidad de los templos y centros religiosos hinduistas y en su lugar mandó construir mezquitas. Este roce entre religiones es aquí más evidente que en otros lugares de India y es por eso que hay cientos de militares armados hasta los dientes por todas partes. Acercarse a la zona de los templos requiere un minucioso control policial y si uno no es hinduista no puede ni entrar así que decidimos no perder el tiempo yendo a ningún lugar donde no somos bien recibidos.

Recorremos los estrechísimos y laberínticos callejones que nos llevan a los más famosos Ghats de Varanasi, construidos en el S. XVIII. En algunas de esas estrechas calles solo hay espacio para una persona o dos y en algún momento en el que nos cruzamos con una vaca que viene de darse un chapuzón del río, tenemos que recalcular nuestro recorrido colándonos por otra oscura calle llena de cabras e improvisados puestos de venta ambulante de té, flores, lassis, artesanías, …

Secando saris al solIMG_2268 (Medium)

Bajamos nuevamente a los ghats en los que se concentran las actividades más dispares, unos lavan su ropa, otros lavan sus pecados, los búfalos se refrescan en las pútridas aguas, los niños juegan en las escalinatas, otros rezan mirando al río, … otros simplemente miran hipnotizados al río y nosotros miramos perplejos como mientras unos orinan en las contaminadas aguas, otros lavan sus ropas con detergentes jabonosos y otros beben emocionados el agua de la Madre Ganga (Ganges).

Hora del chapuzón, los búfalos se refrescan, …IMG_2241 (Medium)… Y los fieles devotos lavan sus ropas y sus pecadosIMG_2248 (Medium)Baños realmente públicos!!IMG_2264 (Medium)Antiguos palacios a orillas de los ghtasIMG_2246 (Medium)

A pesar de que con el Monzón el nivel del río ha crecido podemos movernos de un Ghat a otro mojándonos un poco los pies. Cuando llegamos al Harishehandra Ghat nos encontramos directamente con el olor a carne quemada, un agradable olor a barbacoa que inevitablemente procede de un cadáver humano. Que fuerte!! Pero lo más fuerte es que hay alojamientos justo encima de este Ghat, con vistas al crematorio. Que morbosa que es la gente!! En Harishehandra uno de los ghats más antiguos, está el crematorio me,nos importante de Varanasi. Aquí el cadáver de la mujer que hemos visto por la calle espera sobre la camilla de bambú para ser incinerada en la pira de leña.

Pasamos rápidamente al Munshi Ghat, más alegre y colorista y de ahí al Dasaswamedh Ghat donde se concentran cientos de militares, naranjitos bañándose y recogiendo agua en unos pequeños recipientes de barro y varios turistas igual de desencajados que nosotros. Aquí cada tarde a las 19 horas se celebra una ceremonia con hogueras y baile que parece ser que es de lo más turístico lo cual no nos cuesta mucho creer teniendo en cuenta el escenario que están preparando con sillas alrededor por las que hay que pagar.

Tiendas de ofrendas en el Munshi GhatIMG_2247 (Medium) Centenares de naranjitos en el Dasaswamedh Ghat IMG_2253 (Medium)

Continuamos caminando en frente del río, saltando de un ghat a otro y contemplando los templos, mezquitas, pagodas, suntuosos palacios de otra época, hoteles de mala muerte, altares que miran el constante discurrir del Ganges, …

La vida en los ghats donde la gente se protege del sol …IMG_2249 (Medium) … Mientras otros construyen nuevas sombrillasIMG_2250 (Medium) Foto de familiaIMG_2252 (Medium) Uno de los varios templos …IMG_2251 (Medium)… Otro semihundidoIMG_2260 (Medium) El Manmandir Ghat del rajá Jai Singh de JaipurIMG_2258 (Medium)Más palacios en otros GhatsIMG_2261 (Medium) Friki deidad, también de naranjaIMG_2262 (Medium)

Por problemas de crecida del río volvemos a los estrechos callejones que se encuentran cerca del Ghat Manikarnika, el principal crematorio de Varanasi. Estas estrechísimas calles están repletas de pequeños bazares donde se vende de todo para la belleza de la mujer, perfumerías, tiendas de tejidos, … barberías para los hombres, artesanos del queso y más vendedores ambulantes de chai, el típico té dulzón con leche de India que aquí se sirve en pequeñas tacitas de barro de un solo uso. Cuando uno se ha bebido su chai esos vasos desechables van a parar a los muchos montones de basura y mierda que ya forman parte del paisaje junto con los millones de moscas.

Cuanto más nos acercamos al Manikarnika el olor a humo y barbacoa se acentúa más. Es en esta parte del río donde la vida y la muerte se mezclan en un armonioso y natural equilibrio. De repente comenzamos a ver enormes montones de leña por todas partes y esqueléticos leñadores talando los grandes troncos que se usan para las cremaciones. Alguien quiere llevarnos a una especie de “mirador” pero preferimos observar desde la distancia. No estamos preparados para tan dantesco espectáculo, aunque debemos reconocer que en Varanasi uno acaba perdiendo la capacidad de asombro y hay un algo interior que te incita a ver algo para lo que minutos antes creías no estar preparado.

Leña esperando a ser quemada cerca del Manikarnika GhatIMG_2259 (Medium)

Buscamos un rincón apartados del asfixiante humo y vemos el organizado trabajo que llevan a cabo los Doms, intocables que se encargan día y noche de la cremación de cadáveres.

El humo de las cremacionesIMG_2267 (Medium)

Rodeados por enormes pilas de leña, incansables leñadores, perros, vacas, cabras, turistas morbosos y familiares de los muertos, los Doms preparan los cadáveres que después de mojarlo en el río cubren con una fina tela blanca y los colocan sobre la pira de leña. Sobre el cadáver otra poca leña más y encienden el fuego. Cuando se acaba la leña los restos humanos aún sin quemar y las negras cenizas las tiran al río donde unos búfalos se dan un chapuzón y los perros buscan algo para comer.

En este perímetro el río cambia su color marronoso por una densa pasta negruzca. Un poco más abajo la gente se baña, hace la colada, lava los dientes y bebe. No me extraña que el Ganges sea uno de los ríos más contaminados del mundo a su paso por Varanasi, sobre todo cuando descubrimos que los niños menores de 6 años y las mujeres embarazadas pueden lanzarse directamente al río sin ser incineradas.

El gobierno ha colocado crematorios eléctricos pero apenas se usan pues las seculares cremaciones son algo más que un arte en el que la balanza para pesar la leña juega un papel muy importante. Mucho acaban de arruinarse pagando los más de 60 kg de leña que hacen falta para quemar el pequeño cuerpo de un ser querido.

Salimos abrumados de este ghat donde la santidad apenas es apreciable. Cada vez entendemos menos el hinduismo y todo lo que lo envuelve. Varanasi no nos aclara ninguna duda ni nos aporta ninguna iluminación.

Cuando pensamos en el Ganges en ese punto solo se nos viene a la cabeza una gran cloaca donde unos pobres ignorantes se bañan pensando que serán liberados de todos sus pecados. Para nosotros esto solo tiene un nombre y es falta de conocimiento.

Antes de anochecer volvemos a nuestro apartado Ghat en un ciclorichkshaw y ahí disfrutamos del tranquilo atardecer al lado de peregrinos y lugareños que practican su última ablución del día mientras que unos niños intentan vendernos pequeñas velitas para que naveguen encendidas por su Madre Ganga. Varios turistas ocupan las embarcaciones que hacen un recorrido por el concurrido río para ver la tierra desde el agua mientras sueltan sus velas que navegan a la deriva con muchas otras que salen de otros ghats. Cuando el sol se oculta comienza un espectáculo (puja) de música y fuego para venerar a Ganges.

Más y más naranjitos por toda la ciudadIMG_2270 (Medium) El atardecer desde el Assi GhatIMG_2274 (Medium) IMG_2278 (Medium) IMG_2279 (Medium) IMG_2279_6 (Medium) La pujaIMG_2281 (Medium) IMG_2283 (Medium)

Después de la puja buscamos un restaurante en las oscuras calles (hoy también se ha ido la luz), cenamos algo y volvemos a nuestra habitación convencidos de que ya hemos visto todo lo que teníamos que ver en Varanasi.

2 comentarios to “Varanasi, ciudad de contradicciones”

  1. Marisa said

    Hola!
    He estado 5 veces en India. Si todo va bien, el próximo dia 25 volveré a pasar dos meses. Me parece perfecto que no entendais la religión Hindu, pero creo que es una falta de respeto hacia millones de personas llamar “naranjitos” a los peregrinos o decir que la gente que se baña en el rio para purificarse es ignorante. Cada religion tiene sus ritos y son muy respetables. Si no, mira la que se monta en el Rocío o en la Semana Santa de Sevilla. Yo no creo en ningún Dios, por eso respeto todas las creencias. Otra cosa es que estemos acostumbrados a cierto grado de higiene y nos choque todo aquello. A lo mejor para un budista, un jainista, un chino mandarín o uno de Kuala Lumpur le parece de ignorantes nuestra religión oficial. Hay que ver las cosas con la mente abierta y sin juzgar. Que a mi no me cuadre no quiere decir que sea malo. Espero que hayáis disfrutado de vuestro viaje. Namaste. Marisa.

  2. Maria José said

    He encontrado vuestro blog por casualidad. Muchas gracias, especialmente por las fotos y también el texto. No comparto algunas de vuestros comentarios, pero los agradezco igualmente.

    Un saludo

    MariaJosé

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