Perdidos por el mundo

CAMINS… de una galega y un català

Kolkata, nuestro último destino en India

Posted by chus y xavier en 8 agosto 2010

Hoy nos despedimos del servicio de transporte más fiable de India, el tren. Once horas en las cómodas literas y a las 7 am llegamos a la enorme estación de trenes de Sealdah en Kolkata. Una estación mejor que muchas otras, bastante moderna y muy bien organizada. Al salir a la calle más de lo mismo, taxistas alborotados intentando llevarnos a algún lugar a cambio de una buena comisión, como siempre los ignoramos y caminamos sin rumbo alejándonos de su voraz apetito y aprovechando a estirar las piernas después de tantas horas de tren.

De un modo que todavía desconocemos, sin preverlo ni buscarlo en menos de 30 minutos acabamos en la zona más pobre del mundo. El lugar más triste, nauseabundo y espeluznante de India… Y todo comienza en el momento en que paramos un autorickshaw-compartido. El conductor con sus escasos conocimientos de inglés (después descubriríamos que tiene cero conocimientos) cree entender la dirección que le damos, la dirección en la que se alojan casi todos los mochileros que van a Kolkata; Sudder Street. Nos hacemos un hueco con nuestras mochilas al lado de otras 2 personas y unos cuantos sacos de ajos y en menos de 20 minutos nos deja en una carretera principal, nos cobra 20 INR/0,4€ y ante nuestra pregunta sobre Sudder Street se hace el loco y se marcha.

Preguntamos a una señora que no tiene ni idea de lo que le decimos pero que finge muy bien y nos indica una dirección que a falta de otra cosa decidimos seguir.

Bajamos por un lateral de la enorme y transitada carretera y nos encontramos una sombría calle que circula por debajo de la vía principal, a ambos lados toneladas de basura, chozas de basura y dentro de esos nichos escarbados entre montones de desperdicios familias enteras, desde niños recién nacidos hasta abuelos y abuelas con la piel triste y pasificada, gente con deformidades y miradas perdidas. Se crea tal alboroto que llegamos a asustarnos pues los niños nos tocan y se cuelgan sobre nuestras mochilas supongo que pidiéndonos algo, los adultos nos miran desafiantes y no encontramos a nadie que pueda ayudarnos. Rápidamente, con los ojos casi cerrados para no ver tanta miseria junta, intentamos rehacer la encrucijada de calles subterráneas y volvemos a salir a la superficie. Hemos estado en el infierno de Dante unos, no sabemos cuántos, interminables minutos.

No tenemos ni idea de donde estamos. No sabemos ubicarnos y no hay nadie que pueda ayudarnos.

Volvemos a caminar sin rumbo por la transitada carretera y no nos para ningún taxi durante un buen rato hasta que por fin un Ambassador amarillo (taxi típico de Kolkata) nos rescata justo cuando estamos a punto de desmoronarnos. Nos acerca por fin a Sudder Street y cuando vemos el primer turista nos entra una felicidad incontenible, creo que nunca nos habíamos alegrado tanto de encontrar la calle de los guiris. Pagamos 70 INR/1,3€ al taxista que no para de mirarnos con extrañeza y nos sentamos en una cafetería con aire acondicionado para intentar asimilar lo que nos ha pasado, a donde hemos ido a parar y lo que hemos visto. Imposible de asimilar!!

Mientras yo me quedo con las mochilas, Xevi sale a buscar habitación. Regresa en unos 30 minutos no muy satisfecho pues este barrio está demasiado viciado, las habitaciones tienen unos precios incomprensibles para la poca calidad que ofrecen y lo peor es que casi todos los alojamientos están al completo. Nos tenemos que conformar con una sencilla habitación con aire acondicionado por 800 INR/14,3€.

Dejamos las mochilas, nos duchamos y salimos a la calle donde nos encontramos con una invasión de españolitos y españolitas. Gente del Opus y ultra religiosos que vienen a hacer el campamento de verano a Kolkata. Ayuda, caridad, borracheras, sexo y rock and roll. Eso si, antes de llevarse un bocado a la boca toca bendecir la mesa. Si nos lo cuentan no nos lo creemos!!

Al margen de la representación de la España más profunda y del enfrentamiento forzoso con la pobreza esta mañana, Kolkata es una ciudad de lo más cosmopolita. La más moderna, limpia, organizada y cívica de todas las que hemos visto en estos casi 40 días. No hay vacas, ni cabras, ni gallinas, ni cerdos, ni perros por las calles. Hay semáforos y pasos de peatones que tratan de respetarse y las aceras son amplias y están bien pavimentadas.

Como hoy es domingo hay poco tráfico por lo que el ruido de los atronadores cláxones es casi inexistente. En las calles del centro de la ciudad apenas hay unos cuantos pobres pidiendo y lo más chocante de todo, lo que rompe realmente los esquemas de una tan moderna Kolkata son los rickshaw-wallas u hombres-caballo. Esqueléticos hombrecillos descalzos que tiran de aparatosos carros a los que se suben personas que casi siempre cuadriplican su peso. Gordas con sus compras, madres con sus retoños; hombres y mujeres bien alimentados son transportados a toda prisa por esos sacos de huesos que sin entender cómo se cuelan entre el tráfico bajo un sol abrasador.

Si en un momento nos costó subirnos a una de esas bicicletas (rickshaw) de Myanmar, dejarnos transportar por uno de esos pequeños hombres-caballo es una opción totalmente imposible, nuestra conciencia no nos lo permite aún sabiendo que su única fuente de ingreso procede de la gente sin escrúpulos que subida en el carrito los trata como animales de carga.

Los carros estacionados en la calle IMG_2751 (Medium) IMG_2752 (Medium) Los pobres hombres-caballos transportando a sus clientesIMG_2745 (Medium) IMG_2746 (Medium) IMG_2747 (Medium)

 

Nos pasamos todo el día paseando de un lugar a otro, empapándonos del colonialismo británico y sus bien cuidados edificios. Las múltiples iglesias y catedrales que marcan la otra cara religiosa de este país. La cara más católica de India.

El lago BBD Bagh rodeado de palmeras, abastecía antiguamente de agua la ciudad …IMG_2696 (Medium)Al fondo, con una cúpula blanca, la Oficina Principal de CorreosIMG_2637 (Medium)La Iglesia de St. Andrews y los típicos taxis Ambassador amarillos de KolkataIMG_2639 (Medium) El Writer’s Building usado originalmente por los empleados de la Compañía de las Indias Orientales IMG_2641 (Medium) La iglesia de St. John’s …IMG_2643 (Medium) IMG_2645 (Medium) … Con su azulado interiorIMG_2646 (Medium) El ajado Mausoleo de Job Charnock el “discutible” fundador de KolkataIMG_2648 (Medium) El Memorial del Agujero Negro, un episodio en el murieron unos 40 británicos a manos de insurgentes indiosIMG_2649 (Medium) El edifico del Tribunal SupremoIMG_2653 (Medium) La rara mezquita del Sultán TipuIMG_2634 (Medium) Un atractivo puesto callejero de frutasIMG_2694 (Medium)

Nos subimos en un viejo tranvía y nos dejamos mecer por las agua de río Hooghly en un ferry atestado de gente que nos deja en la estacón de trenes de Howrah, donde hace años se encontraban todos los pobres de India y donde curiosamente ahora se respira un aire de lo más chic. Una estación impoluta, con puestos de fruta perfectamente colocados, restaurantes y cafeterías con aire acondicionado y vías de tren sin ratas ni excrementos a las que se puede acceder directamente en coche. ¿Donde habrán escondido a todos los pobres de Kolkata?

Uno de los viejos tranvías que circulan por la ciudadIMG_2636 (Medium)Baños sagrados en el río HooghlyIMG_2672 (Medium)  Cruzamos el río en ferry con el puente de Howrah al fondoIMG_2656 (Medium) IMG_2654 (Medium) La inmensa estación de Howrah …IMG_2659 (Medium) IMG_2661 (Medium)… Y su cuidado interiorIMG_2662 (Medium) … Impolutos puestos de frutas …IMG_2663 (Medium) … Y muchos y larguísimos trenesIMG_2664 (Medium)

De la gigantesca estación “museo” nos vamos a caminar por el puente de Howrah, otro icono de India. Atravesamos sus 700 metros de acero acompañados de otras muchas personas y coches hasta que llegamos al impresionante mercado de las flores de Mullik Ghat donde somos testigos de la compra y venta de kilos y kilos de claveles chinos, pétalos de rosa, lotos, etc. un laberíntico mercado de mil colores, todos ellos para elaborar las más bellas ofrendas para honrar a los muchos dioses hindúes, sobre todo a la diosa Kali, “patrona” (por decirlo de alguna manera) de Kolkata.

El puente de HowrahIMG_2665 (Medium) IMG_2670 (Medium)El colorido mercado de las flores de Mullik GhatIMG_2673 (Medium) IMG_2675 (Medium) IMG_2676 (Medium)IMG_2690 (Medium) Ofrendas, ofrendas y más ofrendas para los diosesIMG_2674 (Medium) IMG_2679 (Medium) IMG_2681 (Medium) IMG_2682 (Medium) Venta de flores a granelIMG_2680 (Medium) IMG_2684 (Medium) IMG_2686 (Medium) Un simpático vendedor nos regala una flor de lotoIMG_2689 (Medium) Estatua de la diosa Kali en una calle cualquiera de la ciudadIMG_2631 (Medium)

Antes de atardecer nos acercamos al impresionante Victoria Memorial (entrada a los jardines del recinto 4 INR/0,1€ por persona), un precioso edificio de mármol blanco construido en honor de la reina Victoria de Inglaterra. La idea inicial era la conmemoración de su sexagésimo aniversario pero finalmente la obra se terminó unos 20 años después de su muerte y ahí permanece majestuosa en medio de unos cuidados jardines con sus preciosos lagos y bancos a la sombra para los amantes furtivos.

El Maiden, un inmenso parque de camino al Victoria Memorial con sus ovejitas comiendo la hierva…IMG_2699 (Medium) … unos niños jugando a fútbol …IMG_2700 (Medium) … Y otros dando paseos a caballoIMG_2701 (Medium) El Victoria Memorial con sus impoluctos jardinesIMG_2706 (Medium) Un homenaje a la Reina Victoria preside el recintoIMG_2709 (Medium) El precioso edificio desde diferentes ángulosIMG_2711 (Medium) IMG_2714 (Medium) IMG_2719 (Medium) Con el reflejo en los lagos resulta espectacularIMG_2720 (Medium)

Con la puesta de sol en el entorno del edificio y la visita a la Catedral de Saint Paul concluimos nuestro intenso primer día en Kolkata.

La puesta de solIMG_2727 (Medium) IMG_2731 (Medium) La catedral de Sant PaulIMG_2715 (Medium) IMG_2733 (Medium)

Pasamos por los concurridísimos alrededores del New Market donde se concentran cientos de vendedores ambulantes y turistas comprando ropa y abalorios indios a precios de risa y antes de volver al hotel nos vamos a un conocidísimo bar de tapas vasco que prepara un gazpacho riquísimo y una sabrosa tortilla de patatas. Un buen final teniendo en cuenta el terrible comienzo de día.

Una respuesta to “Kolkata, nuestro último destino en India”

  1. Me parece que deberíamos elogiar a estas personas por cómo venden sus flores en la calle.

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