Perdidos por el mundo

CAMINS… de una galega y un català

Namaste India

Posted by chus y xavier en 9 agosto 2010

Nuestro tiempo en India llega a su fin y es imposible estirar más los trepidantes 40 días que hemos estado saltando de un lugar a otro casi sin descanso.

Hoy nuestro cuerpo nos pide un poco de calma así que pasamos las últimas horas paseando por Park Street, la calle más pija de todo el norte de India, con tiendas al estilo Paseo de Gracias (en Barcelona) y cafeterías y restaurantes con guardias de seguridad en las puertas.

Casi al final de Park Street nos colamos en un antiguo cementerio inglés, un verdadero remanso de paz donde muchas de las enormes lápidas han sido devoradas por la frenética vegetación.

El musgoso y tranquilo cementerioIMG_2755 (Medium) IMG_2758 (Medium)

Queremos acercarnos a Kalighat donde se encuentra el templo de Kali pero la línea de metro está estropeada así que optamos por un plan más nutritivo, nos vamos al bar de tapas y nos atiborramos a gazpacho, tortilla de patatas, patatas bravas, pan con tomate, etc.

El riquísimo gazpachito, pero el mejor es el de Didac!!IMG_2734 (Medium)_thumb

Kolkata, la capital del estado de Bengala Occidental sigue siendo por su ubicación la entrada vibrante al este de la India y el acceso más usual a Nepal, Bután y Bangladesh.

Hace aproximadamente tres siglos, el inglés Job Charnock estableció un puesto de comercio para la Compañía de las Indias Orientales en las riberas del Hoogly. Aquí en el emplazamiento de la pequeña aldea de Kalikata, creció posteriormente Kolkata (Calcuta).

Un millón de personas de todos los rincones de la India pasan a torrentes por el pesado puente Howrah, hierven alrededor del río Hoogly, que es la sangre vital de la ciudad, se congregan a lo largo de las bulliciosas avenidas de la urbe y se aprietan por sus estrechas callejas. Luego se llega al Maidan, un extenso parque público que puede considerarse como el corazón de la ciudad.

El Fuerte William, el Victoria Memorial, las villas Paladinas y los magníficos jardines Botánicos son los símbolos del Raj británico cuando Kolkata era la capital de la India. La Plaza de Dalhouise, con su Casa de los Escritores del siglo XVIII y los altos edificios modernos son símbolo del avance de esta ciudad, también lo es la Chowringhee Road, resplandeciente de comercios, restaurantes, hoteles y cines. Pero la vieja Kolkata aún sigue viva en el norte de la ciudad, en las afanadas calles de Shambazaar y en el templo de Kali en Kalighat. Kolkata es intensa y fervientemente india, una ciudad victoriana de apariencia y bengalí de corazón.

Con su rica herencia cultural, el teatro y el cine bengalíes se encuentran entre los mejores del mundo. Las bibliotecas y las galerías de arte están siempre abarrotadas, y sus cafés zumban de debates literarios interminables. Este es el lugar de nacimiento del Premio Nobel de Literatura Rabindranath Tagore y la cuna del Renacimiento indio.

A las 19 horas nos vamos al aeropuerto con la intención de buscar un rincón tranquilo para dormir pues a las 8 am de mañana sale nuestro vuelo a Bangkok y queremos estar todo lo cerca posible del avión, que no sea que a estos indios se les da por hacer una de esas huelgas que hacen sin previo aviso y nos quedemos en tierra.

Gastamos nuestras últimas 200 INR/3,6€ en el taxi, un precioso Ambassador que llena de glamour las calles de esta ciudad y al llegar al minúsculo aeropuerto nos encontramos con la sorpresa. No se puede entrar hasta 2 horas antes de embarcar. Es tan, tan pequeño que uno entra por una puerta y al atravesarla ya se encuentra con la pista de aterrizaje.

Mientras una veintena de personas se deciden a pasar la noche en los jardines colindantes nosotros conseguimos convencer a un guardia que nos permite quedarnos en una especie de sala de espera rodeados por soldados armados hasta las cejas. Que aeropuerto más extraño!! Nos entretenemos en lo que podemos, vemos una peli, rehacemos la mochila,…y por suerte los horas pasan bastante de prisa.

Mañana abandonamos India, un enorme país al que solo hemos podido pellizcar levemente. En estos 40 días nos hemos adentrado solo un poco en este enorme y enigmático país. Hemos visto las diferentes caras de la vida y de la muerte flotando en forma de ceniza por el sagrado Ganges.

Hemos convivido con los que conviven con las religiones más dispares como el sijismo en el Punjabi que nos llegó al alma con su constante entrega a cambio de nada, diferentes formas de islamismo como el sufismo en el Rajastán, el jainismo y su extraña percepción del mundo, el cristianismo en Kolkata, el budismo en Bodhgaya y el omnipresente hinduismo por el cual sentimos un abierto rechazo, sin lugar a dudas el “opio” de un pueblo sumido en la más absoluta de las pobrezas.

India, el segundo país más poblado del mundo es la terapia perfecta para la fobia a las multitudes. El único lugar donde uno puede respirar tranquilo sin tener que compartir el mismo aire con cientos o miles de personas es en la habitación del hotel cuando uno llega exhausto después de un largo día.

Los indios no entienden de espacio, ni de intimidad ni de vergüenza, ellos se cuelan en el más mínimo de los agujeros, te hacen fotos con sus móviles a menos de un palmo de tus narices y te miran descaradamente mientras te asestan las preguntas más íntimas que se les puedan ocurrir. Lo de la edad, profesión, salario, estado civil son banalidades al lado de otras preguntas mucho más profundas.

En este país que no sabemos si adorar o detestar hemos aprendido a no ver ni oler la mierda aún estando bajo nuestros pies pero sin embargo no podemos olvidar el olor a meado, el más insoportable de los malos olores que por suerte como viene se va.

40 días en los que hemos sufrido el calor más sofocante a nuestro paso por el Rajastán, una región sacada de los cuentos de las mil y una noches con sus palacios con mil ventanas y fortalezas escarbadas en las montañas menos accesibles, un lugar donde la tristeza y la alegría se visten de colores brillantes y luminosos, envueltas en largos saris y turbantes de leyenda.

En Agra, Orccha y Kahurajo el monzón nos acompañó cada día limpiando las calles con sus trombas de agua, aún así la furia monzónica nos dio una tregua para visitar el grandioso Taj Mahal, la seductora ciudad antigua de Orchha y el erotismo esculpido en las templos de Kahurajo.

En Darjeeling después de muchos meses de verano volvimos a necesitar las mantas y por unos días hemos podido dormir acunados por el silencio más absoluto sin ruidos de ventiladores ni aire acondicionado.

En estos 40 días en India hemos descubierto que la palabra caos no existe en el vocabulario de estas gentes. Vacas, cerdos, cabras, perros, coches, motos, bicicletas, rickshaw, autorickshaw y hombres-caballo circulan en todas las direcciones ajenos a toda norma de circulación, en cambio en las aparentemente caóticas estaciones de tren los interminables ferrocarriles circulan con toda normalidad uniendo cada punto del país.

Hoy después de 40 días nos despedimos temporalmente de una muy pequeña parte de la India en la que hemos dejado quedar casi todo nuestro equipaje que seguirá recorriendo sus calles en nuestra ausencia. Mientras tanto dejamos que sus campañas publicitarias con el slogan de “Incredible India” hagan su efecto sin que se pierda la verdadera idiosincrasia de este país tan original. Namaste India!!

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5 comentarios to “Namaste India”

  1. Carme said

    El resum preciós.

    Jo també dic “Increïble Índia”

  2. DIEGO RAMIREZ said

    HOLA NOIS COM ESTEU.
    ACABO DE MIRAR ELS ULTIMS DIES DEL BLOC, I VEIG QUE A PROP DEL HIMALAYA
    AMB AQUESTA VEGETACIO, SURT UN REPORTATGE FOTOGRAFIC FANTASTIC.
    TAMBE HE VIST QUE HEU POGUT MENJAR COSES MES NORMALS, COM EL GASPATXO,
    CEL.LEBRO QUE A LA CHUS LI AGRADI MES EL MEU.
    CREC QUE LA VOLTA PER L’INDIA HA SIGUT DEL VOSTRE AGRAT I JA HEU COLMAT
    UNA DE LES VOSTRES IL.LUSIONS.
    ARA ESPERO VEURA COM US HA ANAT A TAILANDIA AMB TOTA LA PENYA DE BARCELONA.
    PER CASA, TOT VA BE JA QUE HI HA SALUT I FEINA, QUE MES PUC DESITJAR.
    UNA ABRAÇADA BEN FORTA I FINS AVIAT. MOLTS PETONS.

  3. MARTA said

    Hola!
    Em dóna la sensació que heu vist moltíssimes coses de l’enigmàtic país de la Índia i en canvi vosaltres dieu que heu vist només una petita part. Tot depèn del punt de vista amb què es miri oi?
    Per part meva, és tota una odissea haver viscut durant 40 dies en aquest país tan i tan dur…..no crec que tothom pugui aguantar-ho, almenys jo. Per cert…quants quilos heu perdut pel camí?

    Aquí s’acaba una etapa del vostre viatge i ara espero amb impaciència el resportatge dels dies que heu estat a Tailàndia amb els vostres amics de Barcelona.

    Només falta una setmana perquè torneu a casa …. !!!!

    Ja tenim ganes de tornar-vos a tenir tan sols per nosaltres i poder gaudir dels excel·lents dinars familiars que ens agraden tant a tots.

    Molts petons i fins la propera setmana !!!
    Marta

  4. Rosa&Pili said

    Hola guapis ¡¡¡

    Un digno final de etapa de este pais de contrastes que es India.
    Aunque reconocemos que no es uno de nuestros paises “preferidos”…la verdad que tiene lugares, gentes, olores, momentos, etc…que merecen la pena verlos y sentirlos.

    Muxos bikiños de las tres a los dos.

    Pd: ya queda pokito para volver a vernos, que ganas……

  5. Anna said

    Us felicito.

    El resum final de la India és magnífic.

    La India m’ha impactat i no tinc clar si mai i posaré els peus, s’ha de ser molt valent per a fer-ho.

    A veure què passa a la fase final de viatge, a Tailandia.

    Molts petons,

    Anna

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