Perdidos por el mundo

CAMINS… de una galega y un català

Quienes somos

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Somos Chus y Xavier. Yo soy galega y sumiller y Xevi es català e informático. “Viviamos” en Barcelona y lo hemos dejado “todo” para perdernos por el mundo sin horarios y visitar algunos lugares (entre ellos las regiones vinícolas del nuevo mundo).

Para los que no sepáis que es un sumiller, os digo que es la mejor profesión del mundo. Me dedico a probar y vender vinos y todos los productos llamados gourmet. Esta es una de las razones de nuestro viaje porque además al informático de Xavier resulta que también le gusta “el vino y los productos gourmet”. Para los que no sepáis que es un informático mirar en Internet :-).

Todo empezó hace un año y medio cuando a Xevi no se le ocurrió otra cosa que regalarme un libro sobre la vuelta al mundo junto con un gigantesco mapamundi. En ese momento supe que la había liado, ya que por mi cabeza siempre había pululado esa idea pero cada vez pensaba que era demasiado tarde. Hasta que conocí al loco este que también tenía el mismo deseo.

Pasamos bastante tiempo bromeando sobre el tema hasta que sin darnos cuenta estábamos enfocando nuestra vida hacía este viaje.

¿Qué significa eso? Tener que dejar un trabajo, una casa, dejar de ver a nuestra familia y amigos con la frecuencia que lo hacíamos y por mi parte tener que despedirme de  Lúa, mi compañera de vida durante más de doce años. Sin lugar a dudas lo más, más duro de esta locura. Aunque sé que estará muy bien cuidada y me estará esperando para volver a viajar juntas.

Dejar la casa tampoco fue tarea fácil, pues después de seis años viviendo en un mismo sitio no os podéis imaginar la de cosas que se acumulan. No sabíamos si mantenerlo y así no tendríamos que pensar ni en la mudanza ni en la búsqueda de uno nuevo a la vuelta, pero esto suponía un coste que durante un año acaba siendo mucho dinero, así que nos decidimos por la opción más dura en un principio pero la más cómoda y económica a largo plazo.

Por suerte los padres de Xevi  tienen un espacio perfecto para guardar todo lo que ha salido de ese piso, sobretodo ropa y zapatos. Solo cuando hicimos la mudanza me di cuenta de la cantidad tan grande que tenía y de las pocas veces que había llegado a ponerme alguna cosa.

Nuestra mudanza tiene un mérito añadido, ya que por esas fechas el Golf de Xevi se había quedado sin seguro en Marzo (no lo íbamos a renovar un año per solo 1 mes y era la única opción que nos ofrecían),  un gran sacrificio, así que casi todo el traslado se lo debemos al “corseta” (Opel corsa) de la madre de Xevi. Nos impresionó su gran capacidad, pero nos frustró la cantidad de viajes a realizar. Mataró a veces está más lejos de lo que parece de Barcelona. Aprovechamos para agradecer a Romi y Josep, sin ellos las cosas grandes se hubieran quedado en el camino.

Dejar de ver a las personas que queremos, es algo relativo, ya que gracias a Internet podemos contactar desde cualquier lugar del mundo, vale que falta el contacto físico, pero creemos que las maletas pesan tanto porque algunos se han colado dentro.

Este blog no sería posible sin mi (Xavier), que soy el que lo pico y pongo en internet….je je je

Así que yo (Chus) no me responsabilizo de que todo lo que le dicto lo escriba o lo manipule…je je je

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